¿Un data center a base de móviles a los que se les ofrece una nueva vida?
Experimento revela nuevas alternativas para reutilizarlos
Hace algo más de un par de años se hizo público el dato de que, aproximadamente, unos 5.300 millones de teléfonos móviles eran eliminados cada año, siendo escasas sus posibilidades de reciclaje. Más allá de aquellos que son enviados a empresas especializadas en extraer y recuperar el oro y el paladio que contienen, para su venta o reutilización, el resto son incinerados o directamente arrojados a los vertederos donde se filtran sustancias químicas tóxicas para el medioambiente.
¿Existe alguna alternativa que pueda impedir esa cadena y darles otro uso práctico? Pues bien, recientemente han sido publicados algunos detalles de un experimento en el que se aprovechan las capacidades de memoria y procesamiento de modelos con más de 10 años de antigüedad, pero que están dotados de CPUs con una importante capacidad.
El asunto consiste en crear una agrupación de unidades (4 o 5) en la que uno de ellos trabaja como “lider o maestro” y el resto opera como ”currantes”. El maestro interactúa con la sensórica asociada a la aplicación de la que se trate, recibe las tareas y las redistribuye entre el resto, facilitando un procesamiento colaborativo.
El pequeño data center, así creado, puede manejar tareas como el reconocimiento de imágenes, en ubicaciones inusuales o remotas, con una pasmosa facilidad.
Los smartphones están optimizados para no sobrecalentarse y son muy eficientes manejando aplicaciones de elevada exigencia. Cierto es que sus baterías caen rápidamente y que sus anticuados sistemas operativos presentan innumerables vulnerabilidades, pero esas deficiencias son salvables (incluso móviles de más de 10 años disponen de potentes CPUs y memorias de operación rápida que, trabajando juntos, tranquilamente pueden superar a otros dispositivos específicos típicos de aplicaciones IoT).
Algunos de los ejemplos que se presentaron fueron los siguientes:
- Contaje y clasificación de especies marinas en la isla de Madeira
- Verificación del flujo poblacional en el centro de ciudades a partir de datos provenientes de sensores de infrarrojos
- Utilización de robots como hub de procesamiento para la gestión y organización de enjambres de drones
